Un lugar perfecto para descansar, por la zona no hay nada que sea medianamente plano para dormir, y al final fuimos a casa de Pepe, allí todos nos encontramos como en casa, te deja un espacio gratuitamente, solo la voluntad para mantenimiento de la finca. Pepe es una gran persona, le gusta ayudar altruistamente y charlar con los viajeros, y te invita a un orujo hecho por él. gracias amigo.









