Extraordinario camping, muy curioso, con viejas caravanas de circo expuestas entre las plazas de aparcamiento. Llegamos de noche y nos recibieron muy bien, solo con facilidades. dormimos bajo el acueducto, rodeados de otros autocaravanistas pero en total silencio y paz. Buen bar y servicios a un precio muy económico y con un trato perfecto. Experiencia única que nunca olvidaremos, ¡gracias!








