Noche malísima. Un frío jueves de diciembre (-6°) no fue impedimento para que los jóvenes vinieran hasta aquí con sus coches trucados para escuchar música al máximo volumen, tocar la bocina con claras intenciones de molestar y, la peor parte, hacer drift en el congelado aparcamiento. Pensé que a media noche terminaría, pero no fue así, varios coches llegaron durante la madrugada.









