el sitio es maravilloso. Ayer pasamos por allí y llegó una autocaravana y dos furgonetas y nos quedamos horrorizados cuando comienzan a sacar sillas, mesas, bombona de gas y paellera y se colocan en el porche de la iglesia a cocinar su paella, vamos, como si estuvieran en la cocina de su casa. Nosotros también somos furgoneteros y éstos comportamientos tan deplorables nos perjudican a todos









