Entorno precioso. Aire puro, preciosas vistas y si hay suerte ver los días de niebla en la montaña, precioso. A la noche se duerme bien, carretera sin coches y de fondo el pequeño pueblo con el encendido de farolas. Compramos en la panadería dulces típicos de la zona y en un par de establecimientos para reponer la despensa. Un placer devolverle al pueblo un poco de lo que nos dan <3








